Consejos contra la ansiedad por comer


Hace unas semanas un lector de soluciones caseras nos propuso tratar el tema de comer por ansiedad, un problema que afecta a muchas personas y que les impide llevar una dieta sana y equilibrada, evitando que puedan estabilizarse en su peso ideal.

Hoy vamos a conocer una serie de consejos que nos ayudarán a evitar esos ataques de hambre voraz y qué debemos y no debemos comer cuando es inevitable, ayudándonos así a conseguir un vientre plano.

Comer por ansiedad

Comidas

Lo primero que debemos hacer es organizar bien las comidas: no hagas tres comidas fuertes y dejes pasar muchas horas entre ellas. Es mejor hacer cinco comidas más pequeñas y repartidas durante todo el día; mañana, media mañana, almuerzo, merienda y cena.

Tanto en las comidas de media mañana como en las meriendas, una buena opción es una pieza de fruta, un pequeño bol de cereales integrales o un sandwich integral de pavo.

Refrigerador

Cuando estamos realizando una dieta para bajar de peso, el principal problema que nos encontramos es el hambre y la ansiedad por comer que puede atacarnos en ciertos momentos del día. Para evitar tentaciones es importante evitar tener en casa ciertos alimentos:

Leche entera

Tiene más grasas saturadas y calorías que la descremada. Sin embargo el aporte en calcio y proteínas es igual a ésta última.

Quesos y mantequillas

alto contenido en grasas saturadas. La margarina además suele contener grasas trans, aumentando el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Toma sólo queso blanco y sustituye la margarina por una que no sea hidrogenada.

Pan blanco

Rico en carbohidratos refinados, lo que provoca un aumento de glucosa en sangre. Sustitúyelo por pan integral, mucho más sano y rico en fibra, lo que nos ayudará también a mejorar nuestro tránsito intestinal.

Embutidos

Evita el salchichón, salami, chorizo, mortadela y todos los que tengan un color oscuro. Come mejor embutidos bajos en grasa, como el jamón cocido y la pechuga de pavo.

Salsa de soja

Tiene un contenido en sal muy alto, lo que puede provocar el aumento de la presión sanguínea.

Refrescos gaseosos

Las bebidas carbonatadas son grandes enemigas de los huesos. Con un consumo elevado pueden provocarnos problemas musculares y debilidad ósea. Sustitúyela por agua o zumos/jugos sin azúcar.

Cerveza

Exceptuando las cervezas light, el resto es muy alta en calorías, por lo que es bueno evitar su consumo.


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