Remedios caseros para eliminar la cera del oído


En la piel que recubre el conducto auditivo externo encontramos unas glándulas que segregan una sustancia amarillenta llamada cerumen, cuya función es lubricar la membrana del conducto, así como conservar la humedad que requiere y protegerlo de agentes externos como el polvo del aire e insectos.

Este cerumen o cera de oído se tiene que ir renovando, por lo que el conducto auditivo cuenta con un mecanismo para su eliminación, el cual consiste en ir deslizando este sobrante hacia la zona externa del mismo, siendo eliminado por completo cuando nos lavamos las orejas.

Debido a la poca eficacia que ofrece el mecanismo de eliminación de cerumen de forma natural, nos vemos obligados a buscar otras alternativas para sacar la cera de oído de manera regular, y la más recurrente son los bastoncillos para el oído, otro método que tampoco es el mejor, ya que en muchas ocasiones lo que conseguimos es introducir aún más adentro el cerumen, llegando incluso a compactarlo y facilitar la formación de tapones de cera.

Remedios para eliminar el cerumen

Aceite de oliva

 Por sus excelentes propiedades, el aceite de oliva es muy empleado en la medicina natural para múltiples remedios, como fortalecer el cabello débil o en la preparación de mascarillas caseras para la piel seca.

Para eliminar el cerumen, calentaremos una cucharada de aceite y unas gotas de agua. Cuando la mezcla esté tibia -muy importante comprobar que no queme para evitar daños en el conducto auditivo-, nos la introducimos en el oido y la dejamos actuar durante diez minutos, inclinando la cabeza hacia un lado para evitar que el líquido se salga. Después nos enjuagamos el oido con agua tibia.

Repetimos el proceso con el otro oído, dos veces por semana.

Manzanilla y aceite de oliva

 Dejamos macerar un puñado de hojas de manzanilla en aceite de oliva durante tres días. Pasado ese tiempo, y con la ayuda de un cuentagotas, vertemos tres en cada uno de los oídos. Repetimos el proceso tres veces por semana.

Cebolla

 Picamos el centro de una cebolla, lo ponemos en una gasa y apretamos para sacarle el jugo. Seguidamente vertemos varias gotas en cada oído dos veces por semana. Con esto conseguiremos que el cerumen se ablande y salga con mayor facilidad.


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