Remedios para el dolor de garganta

El dolor de garganta puede aparecer por muchas razones, como afecciones leves, enfriamientos o anginas, entre otros muchos. Uno de los consejos principales que debemos tener en cuenta para evitar la aparición de estos dolores, es intentar mantener una temperatura corporal constante, abrigándonos cuando vayamos a salir a la calle -si hace más frío que en nuestra casa- y quitándonos el abrigo cuando vengamos de la misma.

Igualmente importante es no abusar de los líquidos fríos por muchas ganas que tengamos de tomarlos; es importante que los mantengamos durante unos momentos en la boca, para subir ligeramente su temperatura y evitar transmitir ese frío a nuestra garganta.

Si ya es tarde para llevar a cabo estas recomendaciones, y el dolor de garganta ya ha aparecido, no hay nada mejor que unas buenas soluciones caseras para reducir estas molestias y ayudarnos a llevarla de mejor manera.

Remedios caseros contra el dolor de garganta 

- Vapores: Hervir agua en una olla y tomarla en vapores. Para ello basta con colocar la olla sobre la mesa -poniendo algo debajo para no quemarla- y cubrirnos la cabeza con una toalla, concentrando los vapores en nuestra cara. Esto nos ayudará a humedecer la garganta y aliviar los dolores causados por la sequedad.

Otra opción realmente interesante es dejar la olla cerrada -únicamente dejando que escape el vapor por el orificio de la tapa- durante toda la noche. Esto nos ayudará a mantener cierta humedad en la habitación.

- Infusiones: Tomar infusiones calientes, cualquiera de ellas. Una buena opción es añadirles el zumo de medio limón y miel. El limón es desinfectante, la infusión nos humedecerá y la miel nos suavizará la garganta.

- Miel: Tomar varias cucharadas de miel cuando nos cueste mucho trabajo tragar. Con esto conseguiremos proteger la garganta de esos dolores y ayudar a que los alimentos bajen sin la sensación de que nos están "rasgando".

- Grosellas: Prepararnos una infusión de grosellas negras es uno de los remedios que también nos pueden ayudar a combatir estas afecciones. Estas pequeñas frutas tienen unas propiedades antiinflamatorias y antisépticas bastante notables, excelentes para los casos de amigdalitis.

Basta con hervir una o dos cucharadas de grosellas en agua y tomarla como una infusión, masticando la fruta.


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