Sanitario limpísimo

Una de las cosas más desagradables es que huelan mal. Para evitar esto, echa un chorro de lejía pura por el día. Por la noche, antes de acostarte, pon sal fina y un chorro de agua.

Como mantenimiento, se le puede pasar una vez al mes un paño con vinagre caliente para mantenerlo brillante; Y diariamente limpiarlos con agua y un producto amoniacado.

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